DISCURSO DE APERTURA. Evento Big Data IBM – Politécnico – Connect

Nuestro mundo ha cambiado. El ritmo acelerado de producción y consumo parece no tener límites. La sociedad posmoderna del Siglo XXI ha mantenido un paso firme por la senda que busca alcanzar la productividad y la competitividad a escala global. Para ilustrar la magnitud de este fenómeno tomemos el caso de un artefacto que la mayoría de nosotros consideraríamos casi indispensable en nuestra vida cotidiana actual y sin el cual difícilmente podríamos afrontar las actividades laborales y personales diarias. Piensen qué artefacto puede ser este?… Exactamente. El teléfono celular.

El uso del teléfono celular ha crecido de manera exponencial pasando de 4.7 billones de usuarios alrededor del mundo en el 2009 a 7 billones de suscriptores en 2014 según la Unión Internacional de Telecomunicaciones. El día de hoy se venderán en el mundo cerca de 4 millones de teléfonos celulares, algo que tendrá un impacto no sólo en el cumplimiento de ventas de las marcas existentes, sino también otros efectos que aún la mayoría de nosotros no alcanzamos siquiera a imaginar.

Cada vez con más frecuencia los teléfonos celulares son reemplazados por nuevos modelos con diseños más modernos y un mayor número de funciones. Este comportamiento, tan característico de nuestro estilo de vida actual está provocando un aumento en la cantidad de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que no siempre reciben el tratamiento adecuado. A esto se le debe sumar además el consumo de energía necesario para realizar las llamadas, enviar mensajes y transmitir datos a través de las redes de servicios inalámbricos, lo cual, de acuerdo a resultados de varios estudios recientes está contribuyendo al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Un estudio llevado a cabo en 2014 aplicó la metodología de Análisis de Ciclo de Vida al manejo del teléfono celular. Los hallazgos son inquietantes. Tomando como unidad funcional el ciclo de vida del teléfono celular promedio durante 30 meses, se encontró que tanto el proceso de producción como el uso del teléfono contribuyen en la misma medida al calentamiento global, esto debido al elevado consumo de energía utilizado para realizar la recarga de las baterías con una frecuencia que puede llegar a ser de dos o incluso hasta tres veces al día. Además, los componentes que más impactan al ambiente son precisamente la batería y el circuito impreso o PCI. Por lo tanto, el reto se encuentra en ampliar los ciclos de vida útil de estos dispositivos ya que no solo estaríamos dejando de contribuir a la generación de residuos, sino también ahorraríamos recursos al dejar de adquirir nuevos equipos.

Pero los cambios y retos no sólo se dan en términos de recursos e impactos en el medio ambiente. Otra dimensión que ha adquirido proporciones difíciles de imaginar y que se deriva de esta dinámica de consumo no consiste únicamente en la generación de residuos sino en la generación de información tanto transaccional como de contenidos por parte de los miles de millones de usuarios a los que hacía mención hace un instante.

Por ejemplo, los colombianos usamos pantallas más de 7 horas al día, principalmente a través de nuestros smartphones. En promedio utilizamos estos dispositivos durante 165 minutos al día. En tanto que las pantallas de TV sólo reciben ya 114 minutos de atención. Esto representa ya casi una hora diaria de diferencia a favor de los smartphones con respecto al medio masivo de comunicación que hasta hace apenas quince años era claramente la ventana al mundo de los hogares a nivel global.
Este elevado consumo de medios digitales genera una gran cantidad de información que se encuentra disponible para ser analizada. En un estudio publicado en la revista Science en el año 2011 se pretendía cuantificar la cantidad de información que había sido generada y almacenada en el mundo para ese momento. Ese año el CEO de Google, Eric Schmidt, afirmó que la Humanidad había creado hasta 2003 una cantidad equivalente a 5 Exabytes, añadiendo que para ese año, 2011, esta misma cantidad de información se generaba en tan sólo 2 días. Un Exabyte numéricamente consiste en un 1 seguido de 18 ceros. Según los cálculos de otro estudio, 5 Exabytes, corresponderían a todas las palabras pronunciadas por todos los seres humanos a lo largo de nuestros 200.000 años de historia como especie. Y todo esto ocurrió antes del gran boom de los teléfonos inteligentes que hemos vivido en la presente década. Además, el estudio también nos dice que la tecnología digital domina claramente sobre la analógica puesto que desde el 2007, el 99,993% de la información generada se encuentra en formato digital, o, visto de otra forma, sólo el 0,007% de la información del planeta se encuentra en papel.

Esta inmensa cantidad de información así como su manejo y disponibilidad abren nuevos retos y debates acerca de temas tan importantes como el Open Data, una filosofía y práctica que persigue que determinados tipos de datos estén disponibles de forma libre para todo el mundo, sin restricciones de derechos de autor, de patentes o de otros mecanismos de control. También debemos pensar en cómo asumir la gestión de la información para minimizar los riesgos en cuanto a la seguridad y privacidad de nuestros clientes.
Una tercera dimensión, y tal vez la más relevante, se refiere a los efectos sociales de esta revolución de las tecnologías de la información, ya que no son pocas las voces que abogan por un replanteamiento del uso que se les está dando en la actualidad por parte sobre todo de los más jóvenes. Algunos académicos han hecho un llamado en torno a la idea de que “la tecnología ha llegado a acercar a los que están lejos y ha alejado a quienes están a nuestro lado”. A partir de esta idea nos parece interesante lanzar el reto de, ¿por qué no, entonces, liderar, promover o patrocinar campañas globales, regionales, nacionales y locales en unión con miles de posibles empresas del sector, universidades y estamentos del gobierno para la investigación y desarrollo de tecnologías y sistemas de comunicación QUE ACERQUEN más a las personas, que “acerquen a aquellos a quienes la tecnología terminó separando”. Para ilustrar el punto recomiendo también ver una película del 2014 llamada HER. Extraordinaria.
El Politécnico Grancolombiano no es ajeno a esta realidad y a través del Laboratorio de Investigación Aplicada Génesis se propone vincular a toda su comunidad académica con el reto de asumir un papel activo y de liderazgo enfocado a la investigación y la innovación en tendencias tan importantes como los modelos predictivos a través del Big Data y el Data Mining, el Neuromarketing, los modelos y sistemas de simulación, así como proyectos de diseño gráfico, diseño en 3D y otros proyectos artísticos que involucran el uso de tecnologías de la información.
El desarrollo del Laboratorio de Investigación Aplicada Génesis permitirá la generación de nuevos productos y servicios, brindando un mayor impacto en la producción científica de nuestros grupos de investigación, así como una mayor asociatividad con el sector real y estatal.
Sea esta entonces una invitación a todos ustedes para que conozcan, discutan y propongan ideas y proyectos en torno a estos temas, y para ello les damos la bienvenida a estos espacios de interacción con expertos de talla mundial como nuestro ilustre invitado internacional, el Sr. Steven Adler.
Muchas gracias y sean todos bienvenidos.

Oscar Javier Robayo Pinzón
Coordinador de Fomento a la Investigación
Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano

EVENTO

Politécnico Grancolombiano y Connect Bogotá.
Conferencia de Steven Adler experto de IBM en Big Data
2 de septiembre de 2015 de 10 a.m. a 12 p.m.

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